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A lo sumo la melancolía de una vida demasiado corta para tantas bibliotecas, etc.

Un camino más para llegar al cielo de la Rayuela.

20 febrero, 2009

La vida había sido eso...

Hasta hoy, incontables veces se había visto -por uno u otro motivo- en aeropuertos y terminales de colectivos de larga y no tan larga distancia...

Gente subiendo y bajando, yendo y viniendo cargando en bolsos su vida o un trozo de ella, arrugado y apretado para hacer entrar todo lo posible...

Llantos y abrazos, encuentros y despedidas...

Y no habia forma de consolarla diciendole que a cada despedida le seguia un reencuentro... eso nunca le bastó porque en realidad a nadie le basta escuchar eso, aunque finalmente sea así.

Y se enojaba con el mundo y su geografía... por ser tan grande.
Por algo sería que nunca le había ido bien en geografía durante su formación escolar)

Y se enojaba con los fabuladores y los ingenieros...
Con los fabuladores porque le habían hecho creer durante veinte años que podía existir una máquina, similar en su aspecto a un ascensor, que la llevaría desde el punto A hasta el punto B en el tiempo que se tarda en llamar por teléfono y decir "veni que te espero".
Con los ingenieros porque no la inventaban. Simplemente por eso.

Y si no eran los ingenieros quienes debían inventarla, no importaba... porque los llamaba así porque había visto en la tele que eran capaces de inventar y construir cualquier cosa que se imaginaran, desafiar cualquier ley de la física o de lo que fuera en el nombre del progreso y que se yo... Cómo podía ser posible que ninguno trabajara en esa bendita máquina...



Pero se resignaba porque otra cosa no podía hacer... No podía llorar eternamente.

Creía que se moría, pero no se moría nada... tenía que seguir. Sacar fuerzas de alguna dimensión desconocida o de donde sea que se almacenaran y levantarse y caminar... o arrastrarse... pero quedarse en la nada no era una opción, porque era peor. Porque en ese momento que llegaría a su fin, llorar la distraía, pero no por mucho tiempo mas...

Se esforzaba por pensar que lo que será está escrito y nada puede hacer... no porque creyera en el destino, sino para alivianar el peso que llevaba encima... después vería que hacer...

Se aferraba a lo que dejaba porque no lo dejaba del todo... lo dejaba ahi pero se lo llevaba pero no se lo llevaba realmente... era tan raro... tan triste... tan terrible... pero era así, sin mas...




... Y siempre sería igual.


... Y escuchaba que siempre puede ser peor, pero en ese momento eso era lo peor... porque en su mundo no había frío ni calor ni hambre ni fuego ni guerra ni enfermedades ni soledad ni muerte ni girses... su mundo era eso que no queria dejar por eso otro que queria...

01 febrero, 2009

Y vos me decis eso...

Y yo te digo que si... y nos quedamos ahi, mirando el cielo con una luna para tantas estrellas... porque nos gusta pensar que tenemos toda la vida para después... para oler la tierra húmeda debajo del césped mezclado con tréboles de tres y cuatro hojas... para proyectar casas y nombres...
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